COLINA, CHILE: CARTA DESDE COLINA II «A DERRUMBAR LOS MUROS CARCELARIOS!»

carcel2A LAS MENTES CONSCIENTES

Desde los intramuros de la cárcel capital de Colina II, en el módulo 4, donde hace 3 días atrás fue muerto un joven de 19 años, una víctima más del Estado asesino de $hile, en donde ya se vuelve a la rutina diaria, como si nada hubiese pasado, donde la memoria es mucho más frágil que en las calles, hoy escribo estas líneas con la pena infinita por esa sangre vertida en este circo romano que los carceleros gozan y alientan.

Esto es tan común en las prisiones que la gran mayoría de los presos ni siquiera se inmuta, pienso en el dolor de la familia por su ser amado asesinado tan brutalmente y me hago parte de su sentir, junto más y más odio contra toda autoridad y con la clase dominante, esto es producto de sus leyes y normas asquerosas que le aplican al pueblo pobre, castigos y venganzas a los que no respetan lo establecido, penales hacinados hasta más no poder, abusos y torturas constantes de los esbirros celadores, esto es lo que les espera a quiénes se rebelen a su sistema vergonzoso, tapizado de injusticias brutales, ¿hasta cuándo? Creo que los esbirros carceleros la sacan barata, nadie se preocupa de hacerles pagar por lo que diariamente hacen, me colmo de ira al no poder hacer nada desde acá, como me gustaría hacerles morder el polvo sacándoles la cresta y media antes de ajusticiarles para enviar un mensaje claro a los demás carceleros: que no quedarán impunes sus abusos y atropellos, que existen seres concientes que cobrarán caro cada tropelía que hagan dentro de las cárceles con los presos y sus familias, sólo así conseguiremos que teman abusar de los encarcelados.

Desde acá hago un llamado urgente a las mentes concientes a hacer de lxs gendarmes un blanco a atacar, a hacerles un chequeo fino y golpearles con fuerza y precisión que sean ellos un objetivo a golpear, que no queden impunes sus actos de matonaje en los penales, hagámosles sentir miedo y que vean que no estamos solos.

¡A derrumbar los muros carcelarios!

José Miguel Sánchez, Colina II, Módulo 4.