MAS ALLÁ DEL “MOVIMIENTO” – ¡ANARQUÍA!

El presente texto ha sufrido correcciones por parte de materialanarquista para un mayor entendimiento, esperamos que el presente documento sea para su análisis y posterior discusión.

N.T. – Este texto ha sido publicado en el número #9 de la publicación inglesa “325” del Octubre de 2011, todos los números de esta publicación podrán ser encontrados en 325.nostate.net 

“El mundo es una pestilente iglesia, codiciosa y falsa donde todos tienen un ídolo al que adorar de forma fetichista y un altar sobre el cual sacrificarse a sí mismos.” – Renzo Novatore

Cómo vosotros pensáis que tendría que ser un movimiento de anarquistas, un proyecto colectivo de realización individual y libertad, apoyo mutuo y solidaridad, comunicación honesta y responsabilidad individual, de ataque violento contra instituciones, gestores y estructuras de dominación y alienación, contra la programación mental y las actitudes inconscientes, contra la reproducción de la sociedad autoritaria en nuestras interrelaciones, pensamientos y acciones.

¿Qué es lo que tiene que ver el cúmulo de jerarquías casuales, tinglados ideológicos, clichés miserables, ghettos identitarios, aspirantes a líderes, deshonestidad y apuñalamiento por la espalda que vemos delante nuestro si miramos a la mayoría del autodenominado “movimiento anarquista” con todo lo anterior? Muy poco excepto tal vez en las palabras o en una forma atrofiada. Claramente el movimiento esta más interesado en proteger sus fortalezas ideológicas, reclutar seguidores, preservar el confort sofocante de sus escenas, y por encima de todo, seguir con su inofensivo hobby, que en la anarquía.

Navegar y tratar de encontrar un punto de referencia en el “movimiento” puede ser desorientador. Jóvenes o nuevos compañeros que integren el “movimiento” (o más bien, la escena) son frecuentemente atrapados por una de las marcas de políticas pre-establecidas u obligadxs a elegir entre las falsas opciones de productos proferidos que ofertan los distintos tinglados políticos.

Siempre que un sistema de ideas está estructurado con una abstracción soberana en el centro, -asignándote roles o deberes por su propio bien- este sistema es una ideología. Una ideología es un sistema de represión de la conciencia en el cual tú no eres ya un individuo con voluntad singular sino un componente, una pieza.

En este mundo basado en la comodidad, la imagen de rebelión puede ser simplemente otro producto mas, así como nosotros podemos mercantilizar, volver abstractas, y sistematizar nuestras propias expresiones de nuestros pensamientos y deseos en su forma alienada, su comodidad, una forma intercambiable, o sea, ideología. Incluso, de forma más sutil y peligrosa, cuando no somos conscientes de lo que estamos haciendo. En la variedad de organizaciones ideológicas, en las escenas y en muchos de los medios anarquistas, una estrecha visión consensual de la realidad queda impuesta alrededor de parámetros específicos.

Libre comunicación que traspase los límites del discurso interior es neutralizada por ataques verbales y burla, exclusión física, alarmas de represión estatal o no aceptación por parte de la sociedad, y simple rechazo dogmático de pensamientos contrapuestos. Como cualquier lifestyle o identidad en el mercado democrático de la sociedad, el anarquismo tiene sus ofertas empaquetadas -que se completan con actitudes, opiniones, estilos, actividades y productos, todos bajo accesibles etiquetas.

Debo mencionar, llegados a este punto, que como cualquiera que siente afinidad con otrxs de la tendencia antisistémica e insurreccional alrededor del mundo, soy consciente de que el “Anarquismo Insurreccional” o lo que sea, puede convertirse en una ideología en la que ser encasillado, o incluso todavía más fácil, una moda o estilo. Ciertamente, hace poco que esto parece ser cierto en algunos sectores. Pero quizás es debido a la influencia recuperativa de los intelectuales de Tiqqun, y su “La Insurrección Que Viene”, un libro que como “El Llamamiento”, parece haber influenciado a muchos jóvenes radicales, pero que parece haber sido escrito por marxistas y en ninguna parte da validez a la responsabilidad individual, la voluntad libre, el deseo y la conciencia. Su insurrección puede que esté viniendo, la mía ha llegado ya, es una revuelta individual.

El mensaje colectivista de “La Insurrección Que Viene” tiene poco en común con la anarquía insurreccional: La teoría revolucionaria fluyendo de la sublevación apasionada del individuo para apropiarse de la totalidad de su vida, atacando todo control y explotación, buscando puntos comunes y afinidades con otros que dan lugar a la verdadera comuna- los amigos y cómplices de la guerra de guerrillas contra la totalidad de la sociedad autoritaria.

Sin sistemas soberanos de moralidad, teoría, principios o abstracciones sociales erigiéndose por encima del individuo singular, el anarquista-nihilista ataca todos los sistemas, incluidos los sistemas de identidad e ideológicos, como obstáculos para nuestra propia realización. La lucha es no sólo contra la dominación de controlar la organización social y la ampliamente extendida tranquilización, sino también contra la programación represiva heredada y la fuerza de la vida cotidiana, y por tanto, nuestra lucha es una constante tensión en la cual aquello que debemos destruir y trascender es mucho más obvio que el dónde podemos acabar.

Para algunxs, enfrentados por esta realidad opresiva, es suficiente con aparecer con un sistema social alternativo, “justo”, y “razonable” (o “utópico”) en sus cabezas. Algunxs otra vez, simplemente se aferran a esto como un agradable mundo fantástico, mientras que otrxs desean que la sociedad cambie en realidad, ya sea surgiendo con (o más comúnmente) comprando dentro de una receta A o B (o un programa) para la transformación social, para la reprogramación del sistema social. Esto es simplemente una forma de conciencia (sistémica) represiva.

Frecuentemente el visionar y trazar estos tipos de sistemas sociales alternativos (incluyendo los de muchos anarquistas) es reducirse a simplificaciones como la del estrato gestor de esta sociedad de clases, a la vanguardia que es la responsable de la constante reestructuración social del mundo moderno. Democracia en el lugar de trabajo, descentralización de la producción, tecnología “verde”, multiculturalismo y demás, son todxs incentivadxs por el orden dominante, reforzándolx.

La teorización de sistemas sociales abstractos, – y todos los sistemas sociales están basados en abstracciones – sólo refuerza a la dominación. Pero si empiezas por tu propia vida y te niegas a ser un componente de nada, si rechazas representar a otrxs o que haya otrxs que te representen a tí, abrazando una inescrutable unicidad, sabiendo que todo a lo que te enfrentas en la vida son elecciones, entonces tu eres peligroso para la autoridad y el orden, un microcosmos andante de anarquía.

Esto por tanto es un llamamiento a evitar las jerarquías casuales y las camarillas del movimiento anarquista oficial, a eludir los sistemas ideológicos y las identidades políticas, para saborear el placer de pensar por ti mismo, de dejarte llevar por tus deseos, por la dignidad de honestamente seguir a través de todos los caminos desconocidos, de la verdad, de la negación y de la pasión, sin colocar ninguna abstracción sobre ti mismo. En la guerra hasta el final, solo las elecciones importan, y solo tú eres el responsable de las elecciones que tomas.

Examina tus sentimientos y pensamientos, elimina todos los sistemas morales e ideológicos de tu ser, se consiente de que el “sentido común” (o más bien el consenso social racionalista) es el soporte más fuerte de lo existente, no tengas miedo de donde tu lucha interior (y exterior) puede llevarte.

Destruye todos los ídolos, y de forma más particular los ídolos revolucionarios.