>Una y mil veces.

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Es necesidad
Nombrar y renombrar,
La sangre, el polvo, los dolores.
Ese tiempo que asesino,
Segundo a segundo
A ver si nombrando desaparecen
Los fantasmas de mi muerte
Y te alejas.
No puedo decir que soy, no puedo saber
Quien soy, pero sí, que es lo que no soy,
De donde no vengo.
Adonde no voy.
No voy ni a tu guerra, ni a tu desolación,
Armaré mis penas, y las esparciré
Sobre tu cara, sobre tus huesos.
En tu muerte, escupiré la sangre.

Fernando